La primera vez que vi la obra de Camnitzer fue en el
cuaderno de una compañera de clase. En la cubierta había pegado una calcomanía de
fondo gris y letras negras que decía “THIS IS A MIRROR YOU ARE A WRITTEN
SENTENCEN”. Por suerte, mi exiguo inglés me permitió saber lo que decía. La
sensación que me causó fue rara: Diversión, risa y una ruptura en el la
estructura concreta de mi identidad. ¿cómo era eso de que yo era una frase? La
representación me llevó a pensarme como un encadenamiento de palabras ¡de esas
palabras!. La experiencia me traicionó, me transformó, me deshizo y rehizo y luego
yo deshice la frase que fui y no paraba de reírme. A diferencia de ver otras
obras - un Rubens o un Brueguel- sentí el placer de consumar algo, de ponerle
el punto final, de completar la obra: el inefable placer estético del creador.
Con Rubens uno sabe que las tres gracias
ya están terminadas, completadas, que el universo es hermético del marco hacia
adentro. El espectador solo está ahí para contemplar. Las figuras gruesas y
blancas de las tres mujeres no se pueden acariciar. Es la perfección independiente
del resto de las cosas, no importa el contexto; Rubens es Rubens aquí o en el
museo de prada. el problema entonces reposa en el espectador, en el “sujeto”
que mira y a partir de su experiencia se representa a sí mismo y representa la
obra. ¿cómo, pues, la obra “THIS IS A
MIRROR…” de L. Camnitzer desafía la noción de sujeto?
A lo largo de la historia occidental el sujeto ha cambiado
de identidades. ¿ con cuál “sujeto” es compatible la obra de Camnitzer?
Considero importante encontrar la noción de sujeto compatible con su propuesta
artística. Hallarlo será igual a definir el tipo de público para el que trabaja
el artista germano -uruguayo, que también es pedagogo, crítico de arte y
curador entre otras cosas. Con base en el texto la cuestión de la identidad cultural de Stuart Hall rastrearé al
sujeto en tres momentos históricos: siglo XVII, sujeto cartesiano. Siglo XIX el
“sujeto sociológico” o de la modernidad y siglo XX, el sujeto postmoderno, un
sujeto apadrinado por variopintas teorías a quien Foucault, curiosamente,
consideró muerto.
Sujeto Cartesiano
O en términos de Hall, sujeto de la ilustración. Ya es un
lugar común decir que el humanismo del
renacimiento transformó el pensamiento Teocéntrico en antropocéntrico pasando a
ser el hombre el centro del universo. En el siglo XVII Descartes separa el ente
pensante de la materia, otorgándole al pensamiento individualidad y autonomía.
Así, su filosofía prepondera el pensamiento humano sobre las demás cuestiones: pienso luego existo. La razón Cartesiana
determinará decisivamente la llamada “ilustración” o siglo de las luces, por
eso Hall le llama así. Es lógico, pues, que el espíritu de esta época,
sobrevalorando la razón, buscara identificar al sujeto como un ente estable,
autosuficiente, definido por su capacidad de razonar, indivisible, salvado de
la existencia por el pensamiento. El pensamiento determina el mundo exterior.
Ahora pensemos la frase de Camnitzer “THIS IS A MIRROR …”
enmarcada y colgada en las paredes marmóreas de un salón dieciochesco, filtrada
entre excelsas pinturas que no bajan de Rubens, el Greco o Velazquez. Un espectador
de mil setecientos -ilustrado señor- se pasea mirando las pinturas hasta
toparse con el escueto arte conceptualista del uruguayo. La obra no pasará de
ser una frase irracional escrita en inglés, un mal chiste, propio de un sudaca
a medias con mal humor. El sujeto Cartesiano (o sujeto de la ilustración en
términos de Hall) determina el mundo, es dueño y señor de la naturaleza, no la
naturaleza señora de él. Como dije en un principio, este sujeto es unitario,
inquebrantable, ninguna oración que venga a decirle que es una “WRITTEN
SENTENCEN” podrá determinarlo. El tipo de cuadro con el que se identificará es
con las meninas de Velázquez. En este cuadro, la mirada del espectador, del
sujeto, ordena y distribuye la escena. Es una representación para él,
determinada, finalmente, por él.
Sujeto sociológico.
Oriundo del mundo moderno, que a diferencia del ilustrado,
se forma en la interacción con los demás, adquiriendo de ellos la cultura, los
valores, símbolos, etc. así, la relación del yo y la sociedad es
inextricable. En la película tiempos modernos de Chaplin hay una escena donde el pobre Charlotte entra
en los engranajes de una máquina pasando por las correas como una pieza más. la
metáfora de Chaplin es perfecta para definirlo. Es un sujeto “…más
ubicado y “situado” dentro de las grandes estructuras y formaciones de soporte
de la sociedad moderna”. Otro engranaje más de la maquinaria, determinado
por el contexto social, económico y político; por un momento histórico específico.
Ahora pensemos esto: la obra de Camnitzer es impresa en un
panfleto y entregada a los trabajadores de overol que abandonan la fábrica. ¿es
este el sujeto compatible con la obra de Camnitzer? No.
Si bien la obra
ejerce una influencia sobre el espectador y lo determina, el espectador también
determina la obra. El sujeto sociológico es el resultado de un contexto
histórico, de un entorno. El sujeto de Camnitzer es antecedente y consecuencia
a la vez. Es determinado por la obra y la determina al tiempo. Es un espectador
que se mira a sí mismo actuar en la obra. Es una versión de esquizoide.
Sujeto postmoderno.
La posmodernidad llega apadrinada por variadas teorías. Se
relee a Marx, el psicoanálisis se pone de moda, Foucault habla de controles del
poder, Saussere de la independencia de la lengua y aparece el feminismo. Estas teorías
entienden al hombre de tal o cual manera, apelando, en consecuencia con la
filosofía de cada una, a un concepto de identidad del sujeto. La globalización
se extiende por la orbe en una orgía cultural y étnica, las tradiciones se
confunden, entremezclan y producen híbridos. En éste cambio dionisiaco y
orgiástico de la historia aparece el sujeto posmoderno, un hibrido de todo, una
amalgama, un carente de identidad unificada y concreta, un camaleón a su
manera, una especie de “Leonardo Zelig” del graciosísimo Filme de Woody Allen.
Pienso que este sujeto camaleónico es el compatible con la
obra de Camnitzer. Un sujeto capaz de ser a la vez espectador y volverse
referente. Determinado por el contexto y que, a su vez, determina el contexto
mismo. Un espectador que al mirar la obra la completa representándose a sí
mismo en ella. Revisemos mejor este aspecto.
Con Foucault el sujeto muere. La obra de Magritte, desde la
mirada de Foucault y bajo el prisma de su noción de “similitud” elimina al
sujeto y por tanto a la representación. Camnitzer, con su obra, lo reivindica y
reivindica, a su vez, la representación.
Es en la medida del potencial representativo del sujeto que la obra funciona y
se completa. El sujeto se representa a sí mismo como la “WRITTEN SENTENCE”, la
representación resucita en la asociación de afirmación y semejanza. El lector
se vuelve el referente de la oración “YOU ARE…” lo que afirma el cuadro que es.
Si le ponemos voz al cuadro diría esto: “usted se asemeja a esto que digo que
es y por eso yo existo, en razón de ser un espejo que lo repite”. Una posible objeción frente a esta postura
alegaría que, sin embargo, la frase “THIS IS A MIRROR…” es falsa o por lo menos
que en ella semejanza y afirmación se disocian. Pero ¿qué asegura que no es un
espejo? Podemos estar viendo el reflejo llano sobre el cristal, y mirar el
reflejo implica mirar, también, la superficie en la que está siendo reflejada.
Finalmente todo depende del lector-espectador, de su representación y el poder
de su experiencia.
Vayamos más allá. Otra objeción afirmaría que el pronombre
demostrativo “THIS” es ambiguo y puede ser 1) el conjunto material de la obra:
el marco, la imagen y la frase; 2) sólo la frase o 3) la palabra “THIS”. Sin
embargo el pronombre personal “YOU” es claro y unidireccional. El único “usted”
de la oración es el lector mismo. y la oración afirma que es una “WRITTEN
SENTENCEN”; si bien esta afirmación desmaterializa al sujeto a la vez lo
reivindica gracias al potencial de su experiencia. Sea frase o espectador el
sujeto se representa a sí mismo como algo. Queda salvado de la nulidad gracias
a la experiencia.
Conviene revisar la obra de Camnitzer a fondo. Su interés
por trabajar con la sugestión y la arbitrariedad de las palabras no es en vano.
Más de 50 años estudiándolas y trabajando con ellas revelará mucho del lenguaje
y su efecto en los lectores. Este esbozo a penas mira su obra muy por encima.
ante todo hay que entender que Camnitzer en cada cosa que hace busca entablar
una comunicación similar a la de un maestro con sus alumnos. La pedagogía –una
de sus obsesiones – es el vehículo que toma para cambiar el curso de las cosas, para generar cultura y
subvertir uno a uno a los individuos que se acercan a su obra.
Fuentes:
-tres gracias. Rubens .
-la cuestión de la identidad cultural. Stuart Hall.
- tiempos modernos. C. Chaplin.
- Zelig. Woody Allen.
- esto no es una pipa. Foucault.
-la cuestión de la identidad cultural. Stuart Hall.
- tiempos modernos. C. Chaplin.
- Zelig. Woody Allen.
- esto no es una pipa. Foucault.

